Noruega se ha convertido en el primer país del mundo en autorizar la explotación minera submarina con fines comerciales. Un proyecto de ley aprobado en enero abre la puerta a que las empresas puedan presentar solicitudes para extraer minerales en sus aguas territoriales, lo que solo se llevará a cabo tras rigurosos estudios ambientales, según el Gobierno noruego. Sin embargo, ecologistas y científicos alertan sobre el impacto que puede tener la actividad. Algunos se preguntan si es necesario sacrificar los océanos para seguir presumiendo de liderazgo ambiental.
El decano de Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas, Ángel Cámara habla en este estupendo reportaje en El Confidencial sobre la iniciativa de Noruega. La técnica de extracción «está basada en sistemas de succión», destaca Ángel Cámara, presidente del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas y miembro de la junta directiva de la Unión Profesional de Colegios de Ingenieros (UPCI). Esto significa que «hay que remover el fondo marino, cuyas mineralizaciones son diferentes a las de tierra firme».
La investigación de estos recursos se remonta a los años setenta, pero la tecnología ha cambiado mucho. Antes solo se pensaba «en profundidades relativamente pequeñas» y en extracciones basadas en dragas: «Sería como arrastrar una cuchara por el fondo marino para concentrar los materiales y subirlos después a la superficie», pero ahora la succión ofrece una solución complementaria o alternativa… [LEE EL ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ]